Un callejón sin salida, una pérgola de coloridas flores y una casona olvidada para abrir el café que soñaba: “Disfrutá la calma”
Sus padres siempre fueron gastronómicos y esos recuerdos de la infancia, entre mesas y personas, fueron generando las ganas de tener su propio café, y lo logró
Original source: La Nacion Argentina